S
e me ha ocurrido que podríamos hacer una ORLA farmaFIR. Si estás interesado tan solo tienes que enviar tu foto a secretaria@farmafir.com, junto con tu nombre completo (como te gustaría que pusiera) y tu curso (p.e. Valencia Verano tarde, Valencia Invierno, Madrid,...). Venga, animate: tu envias la foto y nosotros nos encargamos del resto, verás como te gusta.
Después de hacer y corregir los exámenes, suelo pasar un papelito para que la gente me anote, de forma anónima, el resultado obtenido: - Simulacro Bioquímica-1: · Grupo: Valencia Invierno. · Media: 70 netas (desv. estandar: 11). - Simulacro Bioquímica-2: · Grupo: Valencia Verano. · Media: 64 netas (desv. estandar: 7). Comentarios: · A los que SI: "lo estás haciendo muy bien". · A los que NO: "animo, aún queda tiempo, tu puedes".
En un intestino grueso con mucha vida interior fue donde ocurrió la leyenda de esta tragedia de amor. Una bella Pseudomona paseaba coquetamente por la esquina más bonita de ese colón ascendente. Su cabellera ciliar con los vientos al pasar le movía ameboidea la membrana celular. Tanta belleza y lujuria mostraba ella en su andar que llegaba a paralizar el tránsito intestinal. Como uvas florecidas sus vacuolas prominentes apasionaban a todos los microbios machos en el intestino presentes. Los muchachos en la esquina, como siempre estacionados, ¡¡Ay!!, qué mona, le gritaban todos muy embobados. De entre ellos el más guapo sin timidez y a lo loco se le acercó murmurando: "A mí, me llaman el Coco". No era un S trepto cualquiera era un E stafilococo que dorado y positivo la enamoró poco a poco. Y estaban tan emocionados con el romántico encuentro que en la esquina del sigmoides le propuso casamiento. “Nunca inmune a tus encantos virulento está mi amor y mis ácidos nucleicos retorcidos están por vos”. “Si dejas que recombine mis plásmidos con los tuyos nuestros nobles cromosomas van a crecer mucho” La iglesia fue un divertículo y pa´ adornar el altar, los microbios esparcieron mucha flora intestinal. Cortejo nupcial nutrido entre amigos y parientes virus, hongos y bacterias de colonias muy pudientes. Garrafas de glucosa fueron medios de cultivo, el vino, como es alcohol tuvo que quedar prohibido. Comensales y parásitos con vaso en alto brindaban por los novios que en simbiosis muy pronto se duplicaban. De fiesta, los microbios con movimientos brownianos zapateaban Jota agarrados de las manos. La rítmica peristalsis se convirtió en un cólico muy fuerte y de pronto la pista de baile estalló estrepitosamente. En medio del gran revuelo la pareja se escapó y entre gritos y alaridos un jaleo se armó. Miles de glóbulos blancos enseguida se esparcieron para restaurar el orden que los festejos rompieron. Mucha cefalosporina de nuevas generaciones atacaron las bacterias causándoles indigestiones.Linfocitos T a 4 – 5, hasta siete liquidaron por ponerse justo enfrente. Anticuerpos agresivos por el lomo repartieron garrotes de complemento y los microbios se fueron. Tardaron casi tres días limpiando todos los destrozos los macrófagos poco a poco fagocitando bacilos y cocos. Cuando todo estuvo en calma como era de menester los últimos monocitos gritaron: “Viva Pasteur”. Y así quedó en la leyenda de este amor tan bonito una sabia moraleja: “Nunca te cases sin vino”.Autor: Arturo R. Rolla, MDHarvard Medical SchoolBoston, MA USA.